

Cosas que nunca van al contendor marrón
24 febrero 2026


El contenedor amarillo está pensado para recoger envases de plástico, latas y briks, pero todavía genera muchas dudas. Es bastante habitual pensar que cualquier objeto de plástico puede tirarse ahí, cuando en realidad el sistema está diseñado solo para envases.
Cuando en el contenedor amarillo aparecen residuos que no corresponden se generan impropios, materiales que no pueden tratarse correctamente en esa línea de clasificación. Esto complica el proceso y puede hacer que parte del material que sí era reciclable termine rechazado.
Uno de los errores más comunes es tirar juguetes de plástico al contenedor amarillo. Aunque estén hechos de plástico, no son envases y tienen composiciones muy distintas. Por ese motivo no se pueden clasificar ni reciclar junto a botellas, bandejas o envases ligeros.
Algo parecido ocurre con la ropa y los textiles. A veces se cuelan en el amarillo porque están hechos de fibras sintéticas o materiales plásticos, pero en realidad tienen su propio sistema de recogida. Depositar estos residuos donde no corresponde dificulta la clasificación y no permite que sigan el circuito adecuado.
También generan confusión objetos de uso cotidiano como cepillos, estropajos o esponjas. Aunque muchos contienen plástico, están fabricados con mezclas de materiales que no se pueden tratar en la línea de envases. Por eso tampoco deben ir al contenedor amarillo.
Separar correctamente no consiste solo en fijarse en el material, sino también en entender qué tipo de residuo es. En el caso del contenedor amarillo, la regla es clara: está destinado únicamente a envases.
Cuando evitamos que estos impropios se cuelen en la recogida, ayudamos a que la clasificación funcione mejor y a que más materiales puedan recuperarse. Porque en el contenedor amarillo, solo deben ir envases.