
El problema de las toallitas
16 febrero 2026Blog
Cosas que nunca van al contenedor marrón
¿Por qué no todo lo que está sucio es materia orgánica?
El contenedor marrón está pensado para una cosa muy concreta: la materia orgánica. Restos de comida, cáscaras, posos de café o pequeños restos vegetales pueden convertirse en compost si se separan bien. El problema es que muchas veces usamos una lógica demasiado simple: si viene de la cocina o está sucio, al marrón. Y ahí empiezan los errores.
No todo lo que tiene restos de comida es residuo orgánico. Un ejemplo muy común son las bolsas. Las bolsas de plástico normales, aunque se usen para tirar restos de comida, no son materia orgánica y no se descomponen en el proceso de compostaje. Si acaban en el contenedor marrón, contaminan la fracción orgánica y hacen más difícil obtener un compost de calidad.
Aquí hay una excepción importante que conviene tener clara. Para usar el contenedor marrón deben emplearse bolsas compostables. Estas sí están diseñadas para degradarse junto con la materia orgánica durante el proceso de compostaje. Las bolsas de plástico convencionales, en cambio, nunca deberían ir al marrón.
Con los envases y envoltorios pasa algo parecido. Plásticos, latas o bricks pueden estar manchados de comida, pero siguen siendo envases. No forman parte de la fracción orgánica y no se tratan como tal. Cuando se cuelan en el marrón, se convierten en impropios que hay que retirar después, complicando todo el proceso.
Las cápsulas de café son otro ejemplo de residuo que suele generar dudas. Llevan café dentro, sí, pero no son residuos orgánicos. Son una mezcla de materiales, como plástico o aluminio, y tienen su propio sistema de recogida. Tirarlas al marrón no ayuda y empeora la calidad del material que se quiere compostar.
El objetivo del contenedor marrón es claro: obtener una materia orgánica lo más limpia posible para poder transformarla en compost útil. Cuantos más residuos que no tocan se cuelan, más difícil es conseguirlo y más material se pierde por el camino.
Separar bien no es solo separar más. Es separar mejor. Y en el contenedor marrón, la regla es sencilla: solo materia orgánica, y siempre en bolsa compostable.