
Navidad y residuos
23 diciembre 2025Blog
Cuando el residuos va donde no toca
Qué son los impropios y por qué afectan al reciclaje
Reciclar es un gesto cotidiano. Separar residuos forma parte de nuestra rutina y, en general, lo hacemos con buena intención. Sin embargo, no siempre acertamos. A veces un residuo acaba donde no debería o llega en condiciones que complican su tratamiento. Ahí es donde aparecen los impropios.
Un impropio es cualquier residuo que no corresponde al contenedor en el que se deposita o que llega en mal estado a la planta. El problema no es solo ese residuo concreto. Cuando aparece un impropio, puede interferir en la clasificación de otros materiales que sí estaban bien separados y reducir su aprovechamiento.
Uno de los casos más habituales es el de los impropios por objeto. Suelen aparecer cuando reciclamos pensando únicamente en el material. Si algo es de plástico, al amarillo. Pero los contenedores no están pensados para cualquier objeto hecho de plástico, sino para envases concretos. Juguetes, perchas, cubos, ropa o cables llegan con frecuencia a la línea de envases, aunque no puedan tratarse allí. Estos objetos se cuelan en el proceso, generan incidencias y acaban convirtiéndose en rechazo.
Otros impropios tienen que ver con la mezcla de materiales. Hay residuos que parecen una sola cosa, pero en realidad están formados por varias capas o componentes unidos entre sí. Vasos de café con recubrimiento plástico, cápsulas o envases multicapa son ejemplos habituales. Aunque lleguen al contenedor correcto, las máquinas no siempre pueden separar esos materiales, y el resultado es que se pierde parte de su valor.
También existen impropios por estado. En este caso el problema no es el tipo de residuo, sino cómo llega a la planta. Papel mojado, cartón con grasa o envases con restos de líquido son residuos que podrían reciclarse, pero que al llegar en malas condiciones contaminan otros materiales y dificultan la clasificación. Muchas veces no se trata de desconocimiento, sino de pequeños descuidos del día a día.
Evitar impropios no requiere grandes esfuerzos. Vaciar los envases, no mezclar materiales y tirar cada residuo donde corresponde ayuda a que la clasificación funcione mejor y a reducir la cantidad de rechazo. Cuando los residuos llegan limpios y bien separados, el sistema es más eficiente y se aprovechan más recursos.
Reciclar no es solo separar. Es entender cómo funciona el proceso y colocar cada cosa en su sitio. Y eso, como casi todo en reciclaje, empieza en casa.