
Se acabó tirar las botellas: los supermercados devolverán dinero por cada envase reciclado
3 julio 2026Seguro que alguna vez has visto manchas oscuras pegadas a las aceras de Zaragoza. La mayoría son restos de chicles que permanecen sobre el pavimento durante miles de años, pese a los esfuerzos de los servicios de limpieza municipales. Aunque pueda parecer insignificante, este residuo supone un grave impacto ambiental que puede tardar más de 1.000 años en desaparecer.
Los chicles modernos tienen su origen en Nueva York, durante la década de 1860. En un principio, surgieron para intentar sustituir al caucho, pero pronto lo descartaron y le añadieron aromas y sabores para transformarlos en las gomas de mascar que conocemos a día de hoy.
Su principal componente es la «base de goma». Generalmente, este está hecho de una mezcla de materiales que puede crearse mediante polímeros naturales (ceras o látex) o sintéticos. En la actualidad, la mayoría de chicles comerciales usan bases artificiales, derivadas del plástico.
Hasta 1.600 años en desaparecer por completo
La presencia de polímeros sintéticos en los chicles los convierte en no biodegradables. Hay investigadores científicos que señalan que estos materiales pueden durar largos periodos de tiempo en el medioambiente, afectando a la flora y fauna del planeta.
En concreto, un estudio publicado en 2018 en la revista científica Journal of Polymers and the Environment estimó que algunas gomas de mascar sintéticas podían tardar unos 1.600 años en degradarse completamente.
Los chicles, un riesgo para los animales
Los chicles que los usuarios tiran a la calle no solo afectan a la flora, sino que también perjudica a la fauna urbana. Algunas aves u otros pequeños animales pueden confundirlos con alimento y comerlos sin querer. Incluso las mascotas, como perros o gatos, pueden ingerirlas accidentalmente.
Al tragarse una goma de mascar, un animal puede presentar problemas digestivos, como obstrucciones, problemas nutricionales o intoxicaciones.
Multa en Zaragoza por tirar chicles
Con el objetivo de reducir la cantidad de basura que la población tiraba en las calles de Zaragoza, el ayuntamiento aprobó el proyecto de la nueva Ordenanza Cívica y de Convivencia Ciudadana a mediados de mayo de 2026. La alcaldesa Natalia Chueca anunció en la presentación de la misma que castigarían con hasta 750 euros algunas conductas entre las que se podría incluir tirar un chicle a la vía pública:
- Orinar
- Escupir
- No recoger excrementos de mascotas
- Arrojar colillas
- Tirar basura al suelo
- Abandonar bicicletas y patinetes
Hay que tener en cuenta que, pese a que el Ayuntamiento de Zaragoza hablase de dicha ordenanza, todavía no ha entrado en vigor. Sin embargo, es una normativa que la ciudadanía demandaba desde hace tiempo: el 93,9% de los zaragozanos la reclamaban, según datos del último barómetro municipal semestral, publicado en febrero de 2026.
¿Dónde tirar un chicle?
Los expertos comentan que los chicles no deben tirarse bajo ningún concepto al suelo. En lugar de eso, lo ideal es depositarlo en el contenedor gris o en una papelera.
Pese a que un solo chicle parezca inofensivo, las pequeñas acciones individuales son las que marcan la diferencia para mantener las calles limpias. De esta manera, se reducen los costes de limpieza y se evita que los residuos permanezcan durante siglos en el planeta.