
El recorrido invisible de la basura abandonada
17 junio 2026Los supermercados españoles van a tener que implementar puntos de recogida de latas, bricks y botellas este año, como indica la Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular. Con el fin de incentivar a los consumidores a entregar los envases, aplicarán un cobro igual o superior a los 10 céntimos que se devolvería en caso de retornar el recipiente.
La iniciativa de animar a los clientes españoles a reciclar de esta manera responde a una llamada de atención de la Unión Europea (UE). España tenía la obligación de recuperar el 70% de las botellas de plástico en 2023, pero los datos oficiales publicados por el ministerio para la Transición Ecológica indicaron que la tasa de recogida solo llegó al 41,3%.
Con este alarmante suspenso, la ley estatal activó una cláusula de castigo que exige establecer un modelo de retorno de envases en un plazo de dos años. En el Real Decreto 1055/2022, de 27 de diciembre, de envases y residuos de envases, han diseñado una estrategia para aplicar una cuantía invisible en bricks, latas y botellas.
«Como el contenedor amarillo no está cumpliendo los objetivos de recogida separada y reciclaje previstos se obliga a envasadores y distribuidores de producto envasado a poner en marcha un SDDR obligatorio», explica Alberto Vizcaíno López, licenciado en Ciencias Ambientales por la Universidad de Alcalá (UAH) para este artículo.
Por su parte, Ramón Bonell Colmenero, doctor en Derecho y director del Grado en Derecho de ESIC University, aclara para la web que la obligatoriedad no es inmediata, sino que, una vez constatado el incumplimiento de los objetivos, «el reloj de los dos años para la implantación obligatoria empieza a contar». Es decir, como la cifra que debía revisarse por la UE databa del 2023 y se verificó más adelante, la cuenta atrás de España terminará el próximo 22 de noviembre de 2026 (este año).
10 céntimos de reembolso por devolver los envases
Según detallan en el Real Decreto 1055/2022, los productores de dichos envases serán quienes soporten el primer pago del depósito (nunca inferior a los 0,10 euros por unidad). Por su parte, los supermercados se encargarán de trasladarlo al consumidor final en el ticket de compra. Al devolver los recipientes una vez consumido el producto, los locales deberán reembolsar la diferencia.
La idea original era poner en funcionamiento este nuevo sistema en noviembre, pero puede que se aplace. Según adelantó José María Bonmatí, director general de AECOC, a El País en una entrevista hace un año, era poco factible tener el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) para 2026. Su pronóstico era que sí que llegarían al plazo europeo, antes del 1 de enero de 2029.
Pese a las palabras de Bonmatí, Vizcaíno López resalta en el blog del CTRUZ que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico hizo un Estudio de viabilidad de la implantación de un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) en España en 2021 que probaba que sí «era viable y los plazos se podían cumplir sin problemas».
El experto en Ciencias Ambientales comenta que las patronales, como la AECOC, y empresas del sector, con Mercadona a la cabeza, llevan años oponiéndose a la implementación de un SDDR en España. No obstante, Bonell considera que el margen para seguir posponiendo el sistema es cada vez menor: «Jurídicamente, el camino está trazado».
«A las corporaciones no les interesa -detalla Vizcaíno López-. Actualmente, trasladan un coste anual de 1.700 millones de euros a los ayuntamientos por la vía del contenedor amarillo». Si se implanta el sistema, un volumen importante de residuos de envases iría a cargo de los puntos de venta. Es decir, las compañías pasarían a ser responsables de esos costes.
Al devolver los recipientes una vez consumido el producto, los locales deberán reembolsar la diferencia. Bonell indica que la implantación del sistema supondrá nuevas obligaciones para el comercio minorista. «Los supermercados deben actuar como puntos de recogida, ya sea mediante recepción manual o instalando máquinas de retorno automático», señala el director en Derecho de ESIC University. Además, tendrán que gestionar el cobro y la devolución del depósito, informar de manera visible sobre su cuantía y habilitar espacios para almacenar los envases recuperados.
Mercadona comienza por Portugal
Antes de la aplicación de un sistema de retorno de envases en España, Mercadona ha comenzado por Portugal. La cadena valenciana encabezada por Juan Roig ha primado al país vecino porque este ya contaba con su propio SDDR obligatorio. Lo hizo el pasado 10 de abril y podría ser un buen ejemplo de lo que terminen colocando dentro de la frontera española.

El gigante de distribución ha colocado unos contenedores en sus tiendas lusas en las que los clientes pueden devolver envases de un solo uso de metal y PET para bebida (latas y botellas de plástico). Para distinguir los productos que pueden meterse y los que no, el packaging dispone de una etiqueta con el logo de Volta.
El funcionamiento en Portugal, que posiblemente se replique en España, es muy sencillo. El usuario paga un depósito de 10 céntimos que únicamente recupera si, luego, devuelve el envase a un punto de recogida en buen estado.
El reembolso puede recibirse de distintas formas:
- Un cupón canjeable por dinero en caja.
- Un vale de descuento en la tienda.
- Acumulándose en una tarjeta de fidelización.
Además, las máquinas del Mercadona en Lisboa permiten recibir la devolución del depósito directamente a través de una tarjeta bancaria.
Un modelo que ya funciona en el norte europeo
Para entender el potencial del SDDR en España, debemos dirigir la mirada al norte de Europa, donde hay claros ejemplos de éxito de aplicación. Si hay que mencionar algunos en específico, hay tres naciones que lideran la gestión de residuos en el continente.
En primer lugar, tenemos a Finlandia, un país pionero en la aplicación de los SDDR. Sus primeros pasos datan del 1952, con las botellas de Coca-Cola para los Juegos Olímpicos de Helsinki que podían devolverse. Más adelante, se fundó la organización PALPA que creó un sistema de depósito monetario para las latas de aluminio (1996), y de botellas de plástico PET (2008). A principios de la década pasada, empezaron a trabajar también con vidrio reciclado.
Por su parte, Noruega cuenta con un sistema al que todos se refieren como Pant (o Pantesystemet), que comenzó a aplicarse en 1999. Los noruegos pagan un pequeño sobreprecio al comprar latas o botellas de plástico en cualquier tienda que deben devolver en máquinas de reciclaje para recuperarlos. Gracias a esta iniciativa, el país tiene una cuota de reciclaje altísima, de más del 90%.
En Alemania, el SDDR se conoce popularmente como Pfand y existe desde 2003. Este país tiene un sistema para las botellas de vidrio, cuya tasa adicional es de entre 0,08 y 0,15 euros. En el caso de las latas y botellas de plástico desechables, el depósito es más alto, de 0,25 euros.
Aunque la implantación del sistema en España todavía plantea retos, la experiencia positiva en otros países y la reciente aplicación en Portugal demuestra que puede ser un gran incentivo para el reciclaje. De esta manera, el Gobierno español espera que se reduzca la cantidad de envases que terminan en el contenedor que no toca y cumplir con las exigencias europeas.
Pese al ejemplo del norte europeo, Bonell considera que el modelo luso se ha convertido en una referencia para España. A su juicio, el sistema Volta constituye «el primer sistema a gran escala del sur de Europa» y puede servir de guía para el diseño español, especialmente por la integración del sector hostelero.